Cargadores inalámbricos: lo que realmente importa antes de comprar

Los vatios que aparecen en la caja casi nunca coinciden con la velocidad de carga real — te explicamos por qué.

Qi, Qi2 y la alineación magnética: la base que hay que entender

Qi es el estándar que permite que casi cualquier móvil reciente se cargue de forma inalámbrica sin importar la marca del cargador. Su versión más reciente, Qi2, añade un anillo de imanes integrados (inspirado directamente en el MagSafe de Apple) que centra el teléfono automáticamente sobre la bobina de carga. Ese detalle cambia mucho las cosas: con un cargador Qi normal, un teléfono mal colocado por apenas unos milímetros puede cargar a la mitad de velocidad, o directamente no cargar, sin ningún aviso en pantalla. La alineación magnética elimina esa incertidumbre y hace que la experiencia sea mucho más fiable en el día a día, sobre todo al cargar en la mesita de noche a oscuras.

Los vatios anunciados dicen poco sobre la velocidad real

Un cargador puede indicar "15W" sin que el teléfono llegue nunca a recibir esa potencia. La carga inalámbrica depende de una negociación entre cargador y teléfono: si ambos no coinciden en un protocolo común (Qi estándar, o una extensión propia del fabricante), el móvil puede caer silenciosamente a una velocidad mucho menor, a menudo unos 5W, sin que nada lo indique. Por eso dos cargadores anunciados con la misma potencia pueden cargar el mismo teléfono a velocidades muy distintas. En cualquier caso, la carga inalámbrica siempre es más lenta que un cable a potencia equivalente, porque la inducción pierde energía que una conexión directa no pierde.

El calor: el enemigo silencioso de la velocidad y de la batería

La carga por inducción genera más calor que la carga por cable, ya que parte de la energía transmitida se disipa como calor en lugar de llegar a la batería. Los teléfonos limitan voluntariamente la velocidad de carga cuando se calientan demasiado, para proteger la batería a largo plazo — lo que crea un círculo donde el calor provoca ralentización, y esa ralentización no siempre evita más calor. Una funda, una carcasa o simplemente un ambiente cálido (un coche al sol, cerca de un radiador) bastan para activar esta limitación. Con el tiempo, una batería que carga con frecuencia en caliente también envejece más rápido que una que se carga en buenas condiciones térmicas.

Fundas gruesas: la incompatibilidad que se descubre demasiado tarde

La carga inalámbrica funciona por inducción electromagnética a muy corta distancia: la eficiencia cae drásticamente más allá de unos pocos milímetros. Una funda gruesa, una funda con batería integrada, o una funda con una placa metálica para un soporte magnético de coche pueden bastar para bloquear completamente la carga, o ralentizarla de una forma que no resulta evidente a primera vista. Antes de culpar al cargador de estar defectuoso, merece la pena probar sin la funda: suele ser ella la verdadera causa del problema.

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